miércoles, 15 de junio de 2011

Man Ray, autorretratos




Man Ray, autorretrato, 1931

Dice la Real Academia Española de la lengua que autorretrato es el "retrato de una persona hecho por ella misma". La doble definición de retrato puede aclararnos algo más: 1. "Pintura o efigie principalmente de una persona"; 2. "Descripción de la figura o carácter, o sea, de las cualidades físicas o morales de una persona".


Man Ray, autorretrato, 1916

Este es el primer autorretrato que hemos encontrado de Man Ray. Lo primero que eligió para presentarse fue su nombre, ya que el del registro civil era Emmanuel Rudzitsky, nacido en Filadelfia en 1890. En 1916, Man Ray se define a sí mismo a través de un ensamblaje dadaísta en el que una huella y elementos de un timbre le describen como ser humano.

El movimiento Dadá nació en Zurich pero pronto hubo un núcleo en Nueva York en el que se integraron los recién llegados de Francia Marcel Duchamp y Francis Picabia, y el propio Man Ray. El dadaísmo fue un movimiento antibélico que surgió durante la I Guerra Mundial, y se caracterizó por rebelarse contra las convenciones literarias y artísticas y, especialmente, por burlarse del arte burgués. Podemos decir que es un antiarte que se cuestiona todo, incluso a sí mismo.
 
Creo que el dadaísmo estaba impregnado de un cierto humor, que impregna también este primer autorretrato de Man Ray.

Recordemos que un año más tarde Marcel Duchamp "revolucionó" la historia del arte con su ready-made La fuente, un urinario firmado R. Mutt.



 


En este autorretrato con pipa de 1921, Man Ray, recién llegado a París, se presenta como un hombre corriente, sólo su particular y penetrante mirada le delata. Hay algo especial en los autorretratos fotográficos, mientras que cuando se pinta el artista se está mirando, en fotografía esta mirada es posterior no se realiza en el momento de disparar la cámara.

En 1931, Man Ray se representa como fotógrafo en una imagen poderosa en la queda claro que controla la técnica, que también posee una estética particular.




En este autorretrato de 1932, Man Ray ejerce de surrealista. La puesta en escena de un suicidio múltiple, no por los muertos sino por los medios, y a hora fija, tiene todos los ingredientes de una performance surrealista que provoca y hace reaccionar al espectador.



En esta otra fotografía de 1933 se reivindica como artista creador.  Su propia obra (Lágrimas)  de fondo, su  imagen reconstruida con objetos que adquieren un nuevo sentido en la composición. El espíritu Dada sigue vivo en su obra.


En estos dos autorretratos, Londres 1938 y Hollywood 1944, Man Ray juega con la distorsión. En el primero con el reflejo en un objeto esférico, en el segundo jugando con un espejo y una lente de ojo de pez. Man Ray utilizaba a menudo las distorsiones, pero estas dos obras nos recuerdan a el autorretrato con espejo esférico de M.C. Escher de 1935. No sabemos si la influencia existió o si se trata sólo de una coincidencia.



En este retrato de 1947, Man Ray se coloca en el punto de mira, no sabemos si de un arma, estamos en el inicio de la Guerra Fría. Man Ray vivió en EEUU de 1940  a 1950. La cruz virtual resalta las disimetrías de su rostro.



En esta última foto de 1948, un maduro Man Ray se autorrepresenta como bohemio y muy francés.



 
A veces las palabras, retratan más que las imágenes. Acabamos ya con este pequeño ensayo dadaísta escrito por un maduro Man Ray de 68 años en 1958. "¿Por qué? ¿A quién le importa? ¿A quién no le importa? Dada ha muerto. O sigue vivo. No se puede revivir algo que esta vivo ni podemos revivir algo que está muerto." El resto es un juego de palabras que forzosamente hay que leer en inglés.



Man Ray tenía los ojos bien abiertos e inquietos, la mente también. Fue uno de los mejores creadores de imágenes del siglo XX. En esta entrada sólo hemos pretendido verle mejor, en otras seguiremos disfrutando de su extensa y variada obra.








3 comentarios:

  1. Buen Blog....con buena información, tópicos interesantes, punto de vista personal...más de lo que se suele encontrar por aquí. Felicidades, sigue igual....o mejor aún.

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  2. Gracias Xavier. Disfruto con el arte, sólo pretendo que otros puedan disfrutar también con él.

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